jueves, 7 de junio de 2012

NEUROLOGÍA, P052 MIR 2007-2008



En relación con la patología del nervio óptico y los nervios oculomotores, es cierto:

1) Un infarto de la corteza occipital produce una hemianopsia homónima ipsilateral.
2)  La duración más habitual de la amaurosis fugaz es de entre 45 y 60 minutos.
3)  En la neuritis óptica las pupilas son isocórícas y puede encontrarse un defecto pupilar aferente.
4)  La pérdida de agudeza visual en el edema de papila es muy grave.
5)  En las lesiones compresivas del III par (motor  ocular común) hay característicamente un respeto de la función pupilar.



La presencia de un defecto pupilar aferente relativo (DPAR) traduce la existencia de una lesión en la vía aferente. Un buen ejemplo podría ser una neuritis óptica, como se dice en la respuesta 3. Por eso, cuando se ilumina el ojo afecto, no se aprecia respuesta, que sí está presente al iluminarel contralateral. El DPAR se valora iluminando de forma alterna las pupilas. Al aplicar la luz sobre el lado sano , ambas pupilas se contraen con normalidad (a la vez); sin embargo, al pasar a iluminar el lado enfermo no se contraen, o incluso se dilatan, pues las mantenía contraídas la información procedente del ojo sano. En cualquier caso, el grado de dilatación de ambas pupilas siempre es el mismo , de modo que no existe anisocoria.
Recuerda que el DPAR es muy importante en el diagnóstico de las lesiones del nervio óptico, pero que cualquier lesión a cualquier nivel de la vía aferente podría producir un DPAR. Respecto al resto de las opciones , veamos la razón que las hace falsas:


• R1: un infarto de la corteza occipital produce una hemianopsia homónima contralateral. Además, existiría un respeto del área macularsalvo en lesiones bilaterales y muy extensas.
• R2: como su nombre indica, la amaurosis es FUGAZ, es decir, su duración no es, ni de lejos, 45 ni 60 minutos.
• R4: el papiledema no produce afectación de la agudeza visual, salvo en casos en que se prolongue varios meses.
• R5: la compresión extrínseca del III par causa, característicamente, una midriasis ipsilateral, ya que afectaría a las fibras parasimpáticas, que están en la parte más externa de este nervio. Esta respuesta intenta confundirte con la afectación del III par de la diabetes mellitus y de la HTA, donde es típica la afectación oculomotora con respeto de la función pupilar.

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